Un experimento realizado en 1668, Redi tomó tres frascos y puso carne putrefacta en cada uno. Selló fuertemente uno de los frascos, dejó otro abierto, y cubrió al tercero con gasa. La conclusión del experimento demostró el desarrollo de gusanos en la carne del frasco abierto y sobre la gasa del frasco correspondiente, mientras que no se observaron gusanos en ninguna parte del frasco sellado. Así, el experimento de Redi permitió comprobar que larvas de las sustancias orgánicas en descomposición no aparecen si se evita que las moscas pongan sus huevos en ella.

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